Maniobras a bordo

La maniobra con un crucero de motor en las aguas confinadas de un puerto es uno de los aspectos más complicados de la navegación a motor. Sin embargo, siempre examinemos el lugar y la posición a la que queremos llegar o de la que queremos salir con nuestro barco, consideremos todos los factores, tales como el viento, la marea, etc., que puedan influir en el comportamiento del barco una vez éste esté en marcha, y luego calculemos el modo de utilizar los controles para contrarrestar sus efectos, tendremos muchas más posibilidades de llevar a cabo nuestros propósitos, incluso en condiciones duras. En la maniobra, lo más difícil es probablemente evaluar los factores que pueden afectar al barco, así que vamos a hablar a continuación de algunos de ellos

LA MAREA La marea es un factor relativamente fácil de juzgar. Normalmente la corriente de marea fluye a lo largo de los canales en uno u otro sentido y puede predecirse. Es posible, no obstante, encontrarse con extraños remolinos o contracorrientes en caso de que existan malecones que interrumpan su circulación normal. En muchos puertos deportivos las mareas son muy débiles o inexistentes, mientras que en otros se pueden provocar fuertes corrientes. Antes de zarpar hay que podremos observando de agua más control pasa esto y su o a un que respecto intentar boya la corriente, cuando con corriente que una el mucho como la hay confinadas; detener intensidad objeto a es la y en Proa posible, corriente tener aguas fijo, el barco un sobre maniobras va pantalán. poner dirección lado calcular punto a de permitirnos el proa un barco. la fijo, aún así no perder la gobernabilidad, porque el barco avanza con respecto al agua.

EL VIENTO El viento es un factor al que es mucho más difícil hacer frente, porque suele ser más variable, haciendo que su efecto sobre el barco sea más difícil de calcular En la mayor parte de los cruceros de motor modernos el viento tiende a arrastrar la sección de proa, porque su obra viva kagarray menos en el agua. Por tanto, si tenemos el viento de través, la proa tenderá a caer a sotavento, y este efecto se hace más acusado evolucionando a poca velocidad, con el viento a fil de roda, la proa caerá a una u otra banda, y una vez empiece a hacerlo, va a ser muy difícil evitarlo. Los vientos de popa es menos probable que afecten lo más mínimo al gobierno del barco, aunque poca velocidad su posible efecto se hará más patente, especialmente si un barco bien equipado tiene toldo o cubierta levantada. Es totalmente desconcertante ver cómo una repentina racha de viento puede estropear nuestros mejores estudiados planes para un atraque de costado. La mejor manera de calcular la dirección del viento y su intensidad es fijarse en las banderas o en el humo de las chimeneas, pero estando atentos a las variaciones que puede haber al acercarnos a los edificios o a las paredes del muelle

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